sábado 11 de abril de 2026 - Edición Nº1242

Provincia | 11 abr 2026

Curiosidades 

Bahía Blanca cumple 198 años y la manzana fundacional esconde una historia única

12:50 |Desde el fuerte fundado por el coronel Estomba hasta el "balcón de Pilatos", la manzana fundacional guarda historias que pocos conocen.


El 11 de abril de 1828, los hombres que acompañaban al coronel Ramón Estomba pusieron manos a la obra e iniciaron la construcción del fuerte que daría origen a lo que hoy es Bahía Blanca. La tarea no fue sencilla: el perímetro superaba los mil metros de extensión —cuatro lados de 262 metros—, con un muro de cuatro metros de alto y un foso perimetral. De hecho, la obra nunca llegó a completarse del todo.

En las cuatro esquinas de la bautizada Fortaleza Protectora Argentina se ubicaron los baluartes con forma estrellada, destinados a alojar los cañones. Mientras un grupo construía las defensas, otro elaboraba ladrillos de adobe y paja y organizaba los materiales llegados por mar para levantar los ranchos y demás estructuras.

El fuerte que dejó de tener sentido

A partir de 1878, la Campaña al Desierto liderada por Julio Argentino Roca puso fin a la presencia indígena en la región y el fuerte perdió su razón de ser. Sus partes fueron progresivamente desocupadas o demolidas para dar lugar al primer trazado urbano del pueblo. La manzana fundacional —hoy delimitada por las calles Vieytes-Brown, Estomba y Chiclana, entre Moreno y O'Higgins— quedó dividida en dos por la entonces llamada calle Buenos Ayres, hoy avenida Colón.

La mitad recostada sobre O'Higgins fue cedida al municipio por el general Daniel Cerri, máxima autoridad local, mediante una orden del Ministerio de Guerra. La otra mitad quedó en manos del Estado nacional, con la idea inicial de destinarla a edificios públicos.

El balcón de Pilatos y el hilo del telégrafo

Hacia fines del siglo XIX, uno de los pocos edificios fundacionales que permanecía en pie era una construcción de dos plantas sobre la calle Estomba, con arcada de acceso y puerta de hierro. Allí funcionaban el correo, el telégrafo y rentas. Su rasgo más llamativo era un modesto balcón en el primer piso al que los vecinos llamaban "el balcón de Pilatos", denominación cuyo origen no está del todo claro: puede referir al balcón desde el cual Poncio Pilatos anunció la condena de Jesús, o simplemente a un mirador con vista privilegiada, como era habitual llamarlos en España.

Otra curiosidad del edificio: por una de sus ventanas ingresaba el hilo del telégrafo, único medio de comunicación del pueblo con el resto del territorio. Dos fotografías de 1881 dan cuenta de aquel espacio: una muestra la fachada con empleados formados en la vereda; la otra, tomada en el antiguo patio del fuerte, registra las mesas con los aparatos Morse, las balanzas para pesar correspondencia y los repartidores de cartas a caballo.

Nada quedó en pie

Con el tiempo, la cortada Vicente López-Drago dividió la manzana en cuatro porciones. La llamada manzana nacional fue ocupada por edificios públicos como el correo, las sedes del Banco Nación, el Palacio de Tribunales, el Banco Hipotecario y la Biblioteca Rivadavia. De aquellas primeras obras fundacionales, precarias pero cargadas de historia, no quedó absolutamente nada. Solo el recuerdo de los primeros pobladores que vieron nacer a la que sería llamada La Gran Perla del Sur.

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