martes 23 de junio de 2026 - Edición Nº1315

Provincia | 23 jun 2026

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CONICET y UNS: la nueva clave molecular para entender cómo se comporta el agua

16:05 |Científicos de la UNS y el CONICET reformularon una ecuación clásica de 1805 y abrieron nuevas líneas para la investigación tecnológica.


Cuando una gota de agua cae sobre una superficie como un vidrio, una mesa o la pantalla de un celular, su forma permite observar cómo interactúa ese líquido con el material que lo sostiene.

Durante más de 200 años, este comportamiento fue explicado mediante la ecuación de Young, formulada por el científico británico Thomas Young en 1805, uno de los pilares de la física de superficies.

Hasta ahora, la explicación se concentraba principalmente en las características del material donde se apoyaba el agua. El trabajo desarrollado desde Bahía Blanca propone una nueva interpretación: la interacción también está determinada por las propiedades moleculares de la propia agua.

Los investigadores demostraron que la red de enlaces de hidrógeno que caracteriza al agua cumple un papel central y permite comprender por qué superficies químicamente diferentes pueden presentar comportamientos similares frente al líquido.

El aporte del equipo de la UNS

El estudio introduce un nuevo concepto denominado “coeficiente molecular de humectación”, un parámetro que permite medir cómo una superficie logra estabilizar el agua en relación con la energía necesaria para mantener su estructura molecular.

Según explicaron los autores, cuando este coeficiente es positivo, la superficie favorece la presencia del agua y se comporta como hidrofílica; mientras que cuando es negativo, presenta un comportamiento hidrofóbico, es decir, tiende a rechazarla.

El hallazgo permite vincular directamente el comportamiento visible de una gota con procesos que ocurren a escala molecular.

“Creo que el hecho de que nuestro grupo haya podido reformular conceptos tan básicos y a su vez tan esenciales en campos muy diversos y relevantes, excede completamente lo que uno alguna vez pudo haber soñado”, expresó Gustavo Appignanesi, investigador principal del CONICET y docente de la UNS.

Un descubrimiento con posibles aplicaciones tecnológicas

El avance no solo representa una nueva explicación teórica, sino que también puede tener impacto en distintas áreas de la ciencia y la tecnología.

En biomedicina, podría contribuir al diseño de materiales para transporte de medicamentos y dispositivos biomédicos. En nanotecnología, permitiría mejorar el desarrollo de sensores y sistemas que dependen del comportamiento del agua en espacios microscópicos.

También abre nuevas líneas de investigación vinculadas a la energía, como baterías acuosas y sistemas de almacenamiento, además de aplicaciones ambientales relacionadas con procesos de purificación, desalinización y control de contaminantes.

En industrias como la química y la farmacéutica, el conocimiento sobre cómo el agua interactúa con distintas superficies puede ayudar a optimizar emulsiones, recubrimientos y sistemas de liberación controlada de fármacos.

Un trabajo nacido en la universidad pública argentina

La publicación del estudio en JACS representa un reconocimiento internacional para la investigación desarrollada en la UNS y destaca el trabajo sostenido de equipos científicos argentinos.

Appignanesi señaló que el resultado es consecuencia de años de investigación colectiva y destacó especialmente el aporte de Nicolás Loubet, estudiante del Doctorado en Química de la universidad y coautor del trabajo.

El investigador explicó que la nueva mirada propone comprender los fenómenos acuosos desde un enfoque centrado en las características moleculares del agua, con el objetivo de generar herramientas que permitan diseñar nuevas tecnologías.

Con este avance, científicos de Bahía Blanca lograron reformular una explicación clásica de la física y aportar una nueva herramienta para comprender uno de los elementos fundamentales para la vida.

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